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| Mensaje del Rector |
Darío Salas Donde viven los verdaderos valores Cuando se me pregunta por qué de este slogan, la respuesta es inmediata, La educación del niño y el adolescente debe tener como base la comprensión y práctica de los Verdaderos Valores”.
Al educador nuestro le interesa que su alumno comprenda primero el valor de la verdad el respeto, la honradez, la paz y la justicia entre otros, y luego los contenidos de las asignaturas según su curso y nivel. Considerando que el fin último del ser es alcanzar la plena felicidad y ésta sólo se logra si se vive de acuerdo a los verdaderos valores.
Porque la felicidad es sencillamente la armonía de la vida ordenada y cada vez que infringimos una ley física, mental o espiritual, entorpecemos la posibilidad de alcanzar la felicidad. Cada día la humanidad presencia con verdadero estupor, el descontrolado avance de la drogadicción, robo, tráfico sexual y toda la gama de la delincuencia en niños adolescentes y jóvenes, además, del desinterés por la vida.
Si se desaprovecha la oportunidad de incorporar en el niño el cultivo y práctica en su diario quehacer de los verdaderos valores, mañana será tarde, ya será un adulto.
Algunos piensan que la solución es construir mas cárceles, otros dotar a la población de más policías, aumentar las penas, etc. Quizás puede ser solución para el delincuente actuar ¿y para el futuro?.
Existe una forma: incorporar en el diario vivir el aprendizaje y práctica de los valores en el educando. A cuya tarea deben concurrir padres, maestros y la sociedad en su conjunto.
Nada nuevo estamos descubriendo, ya que Platón y Aristóteles dijeron: “ La educación debe afirmar la importancia central en valores”.
Cuando el niño y luego el adolescente se ve enfrentado a tomar una decisión frente a una “especial” invitación de un mal amigo (aquí aparece el valor de la amistad) se preguntará ¿ lo que voy a hacer estará bien? o ¿estará mal? Para todas estas dudas y cuestionamientos del diario vivir necesita el niño un guía, un horizonte, la claridad que está haciendo lo correcto; y esto se plantea, infunde e incorpora a su diario vivir con un tratamiento serio, constante y científicamente elaborado de los verdaderos valores.
Nunca olviden nuestros consejos y luego cuando formen un hogar, transmítanselo a sus hijos.
Así Chile admirará a las nuevas generaciones que nos superarán. |
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